Materia extraña (Espasa. ISBN: 978-84-670-2663-4. 21,9 €) es una novela sobre el CERN y la física avanzada escrita como un best-seller por alguien que sabe de lo que habla. Además, sin complejos, a sabiendas de que es un thriller tecnológico del futuro cercano. Por tanto, incluye una historia de amor, líos militares, secretos del pasado, mafiosos rusos y paseos por lugares exóticos –en este caso, una interesante visita a Irán. Uno podría discutir si escribir la novela así fue o no la mejor opción, pero queda claro que el autor escribió exactamente lo que quería escribir.
Como he dicho, el grueso de la novela trata sobre el LHC y los experimentos del CERN. Es, para mí, la parte más interesante de la novela, porque es la que se introduce más de llena en el tema de la responsabilidad científica. ¿Se debe poner en usar el LHC si hay una mínima posibilidad de que cause una catástrofe? Helena Le Guin, la directora, e Irene, que estudia la probabilidad del desastre, son las estrellas de esa parte, que incluye también una trama sobre otro caso de responsabilidad científica perdido en el pasado.
La trama militar me resultó menos interesante. Más que nada, porque es más convencional y ya leída incontables veces. Quizá el autor se sintió obligado a incluirla porque pensaba que la trama principal no interesaría lo suficiente. O quizá, más probable, pensase que el tema de la responsabilidad en la trama militar –que incluye el espionaje de las instalaciones nucleares iraníes- reflejaba y comentaba el de la responsabilidad científica. En cualquier, la visita a Irán vale la pena y el autor se cuida de pintar con mucha humanidad a los enemigos de esa parte de la novela.
No quiero, sin embargo, dar la impresión de que no me ha gustado. La novela se lee de un tirón y es entretenida. Simplemente, creo que hubiese sido mejor si el autor hubiese incidido en los aspectos más novedosos. Por ejemplo, la estructura social del CERN, la relación entre grandes investigadores y sus subordinados, resulta muy llamativa y valdría la pena comentar más. Igual pasa con la relación entre ciencia y sociedad, que aquí se manifiesta como un conflicto entre individuos y que bien podría haberse matizado o ampliado más. Aún así, tal y como está contiene múltiples elementos sobre cómo se hace realmente la ciencia –y cómo se escriben sus artículos y quién se lleva el mérito- como para satisfacer a cualquiera interesado en ese mundo.
Ya comenté Anathem, la próxima novela de Neal Stephenson. Lo que no sabía, era que se había inspirado en el reloj del milenio, el proyecto de construir un monumental reloj mecánico que funcione durante 10.000 años:
Neal Stephenson’s new novel, ANATHEM, germinated in 01999 when Danny Hillis asked him and several other contributors to sketch out their ideas of what the Millennium Clock might look like. Stephenson tossed off a quick sketch and promptly forgot about it. Five years later however, when he was between projects, the idea came back to him, and he began to explore the possibility of building a novel around it. ANATHEM is the result, and will be released on September 9th, 02008.
Esquire Magazine is planning to be the first magazine ever to use ELECTRONIC PAPER ON ITS COVER. Funded partly by advertiser Ford, and working with with E Ink Corporation (the people who make the screen for the Amazon Kindle), Esquire will create a cover where words and images scroll.
El retrato robot del usuario de twitter se corresponde con el de un varón (75%), de entre 21 y 30 años (56%), bloguero (83%) ,vinculado al mundo de Internet y las nuevas tecnologías (72%), que utiliza la herramienta por interés profesional (52%).
Es curioso lo poco que me correspondo con el perfil. Hombre, bitacoreros y prácticamente nada más. Y por supuesto, no uso Twitter por interés profesional. El resumen es interesante. Habrá que echarle un ojo al análisis completo.
Millones de personas no se creen que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y otros diez hombres pisaron la Luna entre 1969 y 1972. El ingeniero espacial y escritor James E. Oberg calcula que en Estados Unidos hay un 10% de incrédulos y, hace dos años, una encuesta entre universitarios del país revelaba que el 27% duda seriamente de que las cosas ocurrieran como las cuenta la NASA. Para toda esa gente, los alunizajes se rodaron en un estudio de cine porque las imágenes son demasiado nítidas, no se ven las estrellas, las banderas ondean y, si de verdad el hombre hubiera llegado a la Luna, habría seguido viajando al satélite.
Whether we can count on seeing more Dr. Horrible or another Whedon web event in the near future, remains to be seen. ?What we accomplished I do not believe I could accomplish again,? Whedon says. ?I absolutely want to continue to work in [web] as a venue particularly. There are things I think that are absolutely made just for the internet and I?m excited by that I would love to continue to work at that level?with maybe one extra day of shooting.? The writer?s strike played an important role in getting Dr. Horrible off the ground?many favors were called in to help get it done?and Whedon intends to pay everyone back should the show make money off sales of the DVD (which will include special features not shown on the limited web release). ?I obviously can?t afford to just to do this all the time and throw money down a sink but if it?s at all viable economically, it doesn?t have to be a cash cow for it to be worshiped by me.?
Después de una filmografía a contracorriente, brutal, sin concesiones, viene y nos hace un remake americano?. ¿De qué vas Haneke? Pero lejos de ser una maniobra comercial, que algo habrá, el cineasta, inteligentísimo, ha accedido a dirigir la misma película con una extraña pero genial condición: rodar ?la misma pelicula? exactamente. Plano por plano. Solo cambian los actores. ¿Y qué sentido tiene este esfuerzo? Pues el de que más personas sufran el mismo golpe bajo. Casi nada. La brutalidad del remake es más fiero que la original, por el simple hecho que se muestra en los multicines de los centros comerciales y mucha más gente la irá a ver. Nadie sabe lo que va a ver exactamente. Nadie sabe la brutalidad, la duración de los planos, su explicidad o carencia de ella. No, no es una peli para ver entre la hamburguesa de la tarde y los litros de la noche, aunque la foto promocional despiste y pueda parecer una pelicula de terror teenager.
Next I expect that germ cells ? sperm and eggs ? will be successfully derived from induced pluripotent stem (iPS) cells [cells that have the potential to develop into any of the body's cell types]. It will be possible to make iPS cells from skin cells, to make germ cells from these, and then combine them to make human embryos. It means every person regardless of age will be able to have children: newborn children could have children and 100-year olds could have children. It could easily happen in the next 30 years. I have no idea if the technique will be used, but it means you could have millions of gametes that could be combined at will. Today you can’t experiment on human embryos because it’s considered morally repugnant ? and they are difficult to get. If embryos could be grown in culture like any other cell line, this latter problem would disappear. It would mean you could introduce any kind of genetic modification. The cell lines could be used to correct a mutation or to engineer an improvement, and used to make a mutant embryo for research purposes. They’d become like any other type of cell line. They would become objects and would be used as objects.
Although it is always risky to speculate about authorial intention, one might imagine that by Buddhism, Brooks means an ancient Asian tradition that is largely free of beliefs, dogmas, and rituals; whose central form of practice is meditation; which focuses on the here and now rather than the past or the future; which has no personal deity; which is fully compatible with Jewish and Christian mysticism and, especially, with science. Each of these characteristics is historically dubious when one surveys the various forms of Buddhism that emerged across Asia over the past 2,500 years. Those characteristics, however, are all central tenets of something called Buddhist Modernism, which emerged as a result of the colonial encounter.
Este libro puede ser, a la vez, una historia de la literatura, una historia de la música, una historia del teatro y del cine, una historia de la prensa y de los medios de comunicación…, pero también es mucho más que eso: es el primer intento de estudiar en su globalidad la cultura de los europeos desde 1800 hasta nuestros días. Donald Sassoon ha realizado un verdadero tour de force para explicarnos cómo se han creado y distribuido los bienes culturales que se han consumido en Europa durante los últimos doscientos años: novelas, ensayos, libros de texto, manuales y guías; periódicos y revistas; composiciones musicales; teatro y ópera; cine, radio, televisión e internet.
10. Mejor espera que salga el iPhone Shuffle que costara 49$, no tendrá pantalla pero si el logo de Apple. No hace falta que explique que solo tiene un botón y las llamadas ocurren al azar. Minimalismo total, puro y duro.
Diez juegos que no se parecen a nada (RBA. ISBN: 9788498671858. 5,5€. 208 pp.) de Robert Abbott es un libro que, como indica su título, contiene diez juegos creados por un hombre con una reputación en el mundo de los juegos comparable a la del gran Sid Sackson. No he tenido todavía oportunidad de leerlo, pero sí que he leído el capítulo dedicado a Eleusis, un juego de cartas de lógica inductiva (del que evidentemente deriva Zendo) muy famoso e interesante.
El precio, como siempre en esta colección, es insuperable.
De la contraportada:
En 1959, Martin Gardner, en su mítica sección “Mathematical Games” de la revista Scientific American proponía a los lectores un juego revolucionario, cuyo autor era “un joven escritor de Nueva York”. Se trataba de Eleusis, un juego aparentemente sin reglas, en el cual en cada partida una persona crea una nueva regla y propone a los demás adivinarla, mediante un mecanismo simple, tenso y eficaz.
Este libro explica cómo jugarlo, con los engranajes perfeccionados por el autor a lo largo de toda su vida. Con él se ofrece toda la obra de Robert Abbott, ocho juegos de cartas y dos de tablero. Son muy distintos entre sí: para dos personas o para muchas, largos o cortos, divertidos o reflexivos, y con una poderosa característica común: no se parecen a ningún otro juego.